dpa - Semblanza

Janosch, el artista alemán creador del Pato-tigre, muere a los 95 años

4.11.2026, 16:29

Por Cordula Dieckmann (dpa)

El escritor e ilustrador alemán Janosch, creador de un entrañable universo de personajes de cuentos conocidos en todo el mundo, falleció el martes en Tenerife a los 95 años, según informó hoy a la agencia dpa su editor en Tubinga, Bernhard Feil, en nombre de la esposa del artista.

El personaje llamado "Tigerente" (Pato-tigre) es, para muchas personas en Alemania y otros países, un pedazo de infancia surgido de los libros de Janosch en los que la figura aparece para vivir divertidas aventuras junto al Tigre y el Oso.

Una infancia propia como un infierno

Janosch había nacido en 1931 en la localidad minera de Zabrze, en la Alta Silesia, hoy parte de Polonia. El escritor e ilustrador vivió los últimos 40 años de su vida en la isla española de Tenerife.

Antes de adoptar su nombre artístico se llamaba Horst Eckert. Su infancia fue un infierno: sufrió los excesos alcohólicos de su padre. Su madre también bebía y ambos lo golpeaban cuando no se comportaba como esperaban.

En el documental "Janosch - ja ist gut, nein ist gut" (Janosch, sí está bien y no, también) de la televisión bávara BR, el autor relató además sus experiencias relacionadas con las "torturas en las Juventudes Hitlerianas", a las que tuvo que unirse y en las que sufrió también porque no era tan deportivo como otros adolescentes.

"Tigerente" y sus amigos como reacción de rebeldía

El Tigre, el Oso y el Pato-tigre surgieron como una especie de reacción de rebeldía. Janosch estaba enojado: la Academia de Arte de Múnich lo había rechazado y sus primeros libros no tuvieron demasiado éxito. Por eso buscó una forma de protesta. "Quería hacer un libro kitsch", cuenta en el documental de la BR. "Tenía que haber un oso de peluche y ese oso debía emprender un viaje y tener un amigo".

Ese "libro kitsch" tuvo un efecto inesperado. "¡Oh, qué bonito es Panamá!" trajo al artista el éxito que tanto había esperado. Desde su primera publicación en 1978, el libro vendió más de dos millones de ejemplares en todo el mundo, según la editorial Beltz, y fue traducido a innumerables idiomas.

Otras obras como "Kasper Mütze" o "Lari Fari Mogelzahn" consolidaron la reputación de Janosch como autor e ilustrador infantil sensible y lleno de imaginación. También son conocidas sus novelas para adultos. En total escribió más de 150 libros —aunque algunas fuentes hablan de cerca de 300 obras— y su producción fue traducida a unas 40 lenguas.

Sobre la paz y las pequeñas alegrías

Sus cuentos infantiles son divertidos, anárquicos, descarados y, a menudo, también un poco melancólicos. Sus personajes se rebelan contra la opresión y la injusticia, con valentía, picardía y mucho corazón.

Hasta hoy, siguen encantando también a los adultos. "Las historias de Janosch, con su profunda sensación de bienestar, responden a nuestra necesidad de calma, serenidad y, sobre todo, de paz", señaló la editorial Reclam, que publica pequeños volúmenes con dibujos, frases y relatos del autor.

El Tigre y el Oso celebran las pequeñas alegrías de la vida. Se cuidan mutuamente con amor, consideración y respeto. Disfrutan de compota hecha con frutos del bosque que recolectan o de una "fabulosa sopa" con papas. Y cuando el Tigre se enferma, el Oso lo cuida con devoción hasta que se recupera.

"Por un lado está el anhelo de una vida sencilla, de felicidad, amor y amistad. Y la promesa de que todo eso puede cumplirse si uno sigue su propio camino", explica Katrin Hartmann, editora jefe de libros ilustrados en la editorial Beltz & Gelberg.

Libertad y autodeterminación también para los niños, sin un tono moralista, ese es el mensaje de Janosch, añade. "Además, hay en su texto y en sus dibujos una especie de desenfado, una imperfección del trazo que hoy resulta casi reconfortante, porque creó sus historias completamente desde la emoción", sostiene Hartmann.

Mundos ilustrados como bálsamo para el alma

Para Janosch, ese mundo idílico fue una especie de bálsamo para el alma y un contraste con su propia infancia. Sin embargo, las duras experiencias de niño dejaron huellas. Pensamientos oscuros lo atormentaban y trató de adormecerlos con alcohol. En una ocasión comentó a su biógrafa Angela Bajorek, que escribió sobre él en 2016, que tuvo que "salirse de su cabeza mediante la razón".

Ese lado oscuro aparece en sus novelas dirigidas a adultos. En "Cholonek o el buen Dios de arcilla", por ejemplo, narra sin concesiones, pero también con nostalgia, la gris colonia obrera en la que pasó su infancia.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), su familia abandonó el hogar precipitadamente y se instaló cerca de Oldenburgo, en el norte de Alemania. A pesar de todo, Zabrze siguió siendo para Janosch una especie de lugar de nostalgia. Así lo escribió más tarde en la novela "Polski Blues": "Polonia es una tierra de añoranza".

"En Janosch, se convierten en héroes aquellos a quienes nadie más presta atención", escribió el autor Tillmann Prüfer en el epílogo del libro "El señor Wondrak salva el mundo, ¡yuju!", que recopila las columnas de Janosch publicadas en el semanario "Die Zeit", en las que su alter ego, Wondrak, comentaba la actualidad desde 2013.