Natación
Alemana inicia reto a nado de 200 kilómetros entre Fráncfort y Colonia
11.08.2026, 12:59
El sol apenas comienza a salir cuando la alemana Nathalie Pohl se lanza al agua para iniciar su desafío "Ríos: de Fráncfort a Colonia", en el que recorrerá 200 kilómetros a nado por los ríos Meno y Rin en cuatro días.
La nadadora de aguas abiertas, de 31 años, asegura no tener miedo, pero sí un profundo respeto. "Nunca sabes exactamente qué te espera ahí fuera", comentó a la agencia dpa poco antes de dar las primeras brazadas para unir ambas ciudades alemanas.
Aun así, tiene clara su filosofía: "Si no asumimos riesgos, tampoco podemos ganar nada".
La importancia de aprender a nadar con seguridad
Pohl decidió asumir este reto acuático por una causa urgente. Según un balance preliminar de la Sociedad Alemana de Salvamento (DLRG), al menos 261 personas perdieron la vida en zonas de baño de Alemania en lo que va de año hasta finales de julio; esto representa 15 muertes más que en el mismo periodo del año anterior.
El incremento de accidentes mortales se dio especialmente desde el comienzo de la temporada estival europea. Solo entre mayo y julio se registraron 189 ahogamientos en Alemania, la cifra más elevada para ese periodo desde 2019.
"Lamentablemente, este año hay un número muy alto de víctimas", señala Pohl.
Por ello, con este desafío busca sensibilizar a la población sobre la importancia de la seguridad en el agua, en colaboración con la asociación sin fines de lucro de la empresa de asesoría financiera Deutsche Vermögensberatung, además de recaudar fondos para proyectos deportivos y cursos de natación infantiles.
"Saber nadar cambió mi vida para siempre", afirma, al asegurar que su meta es transmitir esa misma oportunidad a los más jóvenes.
Permiso especial para un proyecto de alto riesgo
El recorrido no carece de peligro. Organismos como la DLRG, la Cruz Roja de Salvamento Acuático (Wasserwacht) y la Policía Fluvial advierten de forma reiterada sobre los riesgos de nadar en grandes ríos.
Para poder llevar a cabo la travesía, Pohl tuvo que obtener una autorización especial. "Al final, siempre puede pasar algo" reconoce la nadadora, por lo que su equipo diseñó un estricto protocolo de seguridad que cuenta con siete embarcaciones de acompañamiento.
A las dificultades habituales se suma el bajo caudal que presenta actualmente el Rin, donde varios puntos de medición han registrado mínimos históricos en los últimos días.
Sin embargo, el aspecto que más preocupa a la deportista es la calidad del agua, ya que la escasa profundidad favorece la proliferación de algas. "Confío en completar la travesía sin contratiempos de salud", señala.
Dos horas en el agua y dos de descanso
La navegación a nado se desarrolla desde el amanecer hasta la puesta del sol. Pohl se turna con otros especialistas en aguas abiertas: ella realiza tramos de dos horas en el agua y, a continuación, sus compañeros asumen relevos de una hora.
Para la nadadora, realizar el trayecto en equipo resulta fundamental: "En equipo siempre se es más fuerte que en solitario", destaca.