Economía
Informe alerta sobre riesgos económicos en Alemania por calor extremo
28.05.2026, 12:18
El calor extremo se está convirtiendo en un problema cada vez mayor para la economía alemana, según un estudio de Allianz Trade, la aseguradora de crédito líder a nivel mundial.
De acuerdo con la empresa, lo más complicado es la doble carga a la que se enfrentan las compañías: por un lado, el aumento de las temperaturas reduce la productividad y, por otro, los costes energéticos aumentan al mismo tiempo.
Si se repitieran las olas de calor de la última década, la aseguradora de crédito prevé que, para el año 2030, las pérdidas económicas en Alemania ascenderían a unos 112.500 millones de euros (131.000 millones de dólares).
"El calor extremo hace tiempo que dejó de ser un fenómeno meteorológico de corta duración para convertirse en una crisis económica estructural", declaró Milo Bogaerts, director de Allianz Trade en Alemania, Austria y Suiza.
Sin embargo, agregó, el mayor daño no se produce hoy, sino mañana, ya que la caída de las expectativas de rentabilidad frena las inversiones y, con ello, la productividad y la competitividad futuras.
Las olas de calor reducen el PIB
Según el estudio, la productividad disminuye en torno a un 3 % por cada grado adicional por encima de los 30 grados. Al mismo tiempo, los costes energéticos aumentan aproximadamente un 1,2 % por cada grado debido a una mayor necesidad de refrigeración.
La situación, según Allianz Trade, también tiene consecuencias para el Estado. De media, la situación presupuestaria empeora en torno a un 0,9 % del producto interior bruto (PIB) al año debido al calor.
"Para 2030, el rendimiento económico en Alemania podría verse reducido considerablemente debido a las olas de calor: en los próximos cuatro años, el PIB podría sufrir pérdidas de hasta un 3 %", advirtió Hazem Krichene, economista sénior especializado en clima de Allianz Research.
Con ello, Alemania se situaría en la media europea, por detrás de países del norte de Europa más frescos, como Irlanda o Finlandia, pero por delante de los países del sur de Europa más cálidos, como España o Italia.
A partir del umbral crítico de los 30 grados, los efectos económicos se vuelven negativos, afirmó Krichene. "En general, Europa está históricamente preparada para el frío y, hasta la fecha, mal preparada para el calor, aunque las olas de calor no son nada nuevo en los últimos años".
Europa rezagada en adaptación al calor
Según Krichene, Estados Unidos, Oriente Próximo o Asia ya están más avanzados en este sentido. Allí, apuntó, el calor forma parte de la planificación desde hace décadas y, en consecuencia, el número de sistemas de aire acondicionado es elevado.
El experto señaló que Europa, por el contrario, sigue buscando estrategias de adaptación, tanto en materia de edificios e infraestructuras, como en horarios de trabajo y protección de la población vulnerable.
Krichene destacó que, mientras que en Estados Unidos alrededor del 90 % de los hogares disponen de aire acondicionado, en Europa la cifra se sitúa en solo un 19 % aproximadamente. Al mismo tiempo, dijo, muchos edificios europeos están diseñados para almacenar el calor en lugar de disiparlo.
"La transición ecológica y la adaptación al cambio climático se han convertido en cuestiones centrales de la política económica que van mucho más allá del ámbito medioambiental", sostuvo. Los países que avancen más rápidamente en materia de infraestructuras y de protección de las empresas y los trabajadores estarán en ventaja, agregó.