dpa - Firmada
En la catedral de Colonia no temen perder popularidad por cobrar entrada
25.05.2026, 11:37
Seis millones de personas la visitan cada año, es uno de los lugares de interés más populares de Alemania y, para muchos, el símbolo de su ciudad natal: la catedral de Colonia.
Recientemente fue noticia porque, a partir de la segunda mitad del año, habrá que pagar para entrar, aunque aún no se sabe cuánto. ¿Frenará esto el interés por el monumento?
"La catedral de Colonia fascina porque representa muchas cosas diferentes. Es la fe convertida en piedra y Patrimonio de la Humanidad, una de las iglesias más importantes de la cristiandad y una obra maestra del gótico", afirma Markus Frädrich, del cabildo catedralicio de Colonia.
Y conforma la identidad de la ciudad. "La catedral está omnipresente en Colonia: probablemente ninguna otra ciudad del mundo se define tanto a través de un templo", explica Frädrich. Incluso quienes no han sido educados en la fe cristiana se emocionan al ver las torres gemelas tras una larga ausencia de la ciudad de la catedral, agrega.
Heike Delitz, de la Universidad de Ratisbona —una investigadora en estudios culturales que también se dedica a la sociología de la arquitectura— explica la fascinación que ejerce la catedral, entre otras cosas, por el enorme tamaño del edificio y por la delicadeza de sus detalles tanto en el exterior como en el interior.
Además, señala que influye el hecho de que resulte difícil imaginar que edificios como la catedral se construyeran en la Edad Media.
Sin embargo, Delitz también destaca que la catedral no es un caso único. El entusiasmo por Notre Dame de París, la catedral de San Vito de Praga y la catedral de Milán es similar.
"En Alemania, probablemente sea su reputación de ser la catedral más grande del país", explica Delitz. "Sin duda, también se debe a su larga historia para ser construida y a su ubicación: en medio de una gran ciudad a orillas del Rin destruida por la guerra".
La fascinación viene de lejos
La admniración por la catedral de Colonia no es un fenómeno nuevo. "En la Edad Media, por su enorme tamaño, por el rápido avance inicial de la construcción y como lugar de peregrinación, junto a Santiago de Compostela, Roma y los lugares de Tierra Santa", explica Frädrich.
En el siglo XIX, la catedral de Colonia fue símbolo de la Alemania en proceso de unificación, fue monumento nacional y, durante algunos años a finales del siglo XIX, incluso el edificio más alto del mundo, antes de que la superara el Monumento a Washington.
El fenómeno de la catedral de Colonia también se puede demostrar con cifras: según el cabildo catedralicio, la visitan cada año unos seis millones de personas.
Algunas encuestas la consideran el lugar de interés turístico más popular de Alemania. Ya hace veinte años, miles de personas la eligieron en una encuesta como el "lugar favorito de los alemanes". La Puerta de Brandeburgo de Berlín quedó en segundo lugar.
Sobre la entrada de pago prevista, Frädrich afirma: "Partimos de la base de que la catedral de Colonia conservará su carisma icónico como templo, Patrimonio de la Humanidad y símbolo de Colonia, y seguirá figurando entre los lugares de interés más populares de Alemania".
Y señala que si bien es posible que se reduzca el número de visitantes turísticos, la nueva tarifa de visita contribuirá probablemente a que la catedral vuelva a percibirse con mayor intensidad como lugar de culto y espacio sacro. Rezar o encender velas seguirá siendo gratuito.