Gobierno

Merz es abucheado y reflexiona sobre sus problemas de comunicación

15.05.2026, 15:10

Activistas climáticos interrumpieron hoy con abucheos y silbidos un debate con el canciller alemán, Friedrich Merz, en la Jornada Nacional de los Católicos que tiene lugar en Wurzburgo, en el sur del país.

Los más de mil asistentes en la sala observaron la escena con paciencia durante unos minutos, pero luego pidieron a los escasos cuatro activistas que se marcharan. El personal de seguridad expulsó a una mujer de la sala, y otra la siguió voluntariamente. El acto pudo entonces continuar.

Según la policía, alrededor de 400 manifestantes se congregaron frente al Centro de Congresos de Wurzburgo antes de la comparecencia de Merz, entre otras cosas para protestar contra la política climática del Gobierno federal alemán.

En el debate, el canciller conversó con Amy Kirchhoff, secretaria general de la Conferencia Federal de Estudiantes, y Lisa Quarch, directora espiritual de la Federación de la Juventud Católica Alemana, sobre los problemas más acuciantes que afectan a los jóvenes germanos y su futuro.

"Tengo confianza"

En este contexto, se le preguntó qué le daba esperanza. El canciller respondió: "Tengo confianza porque no quiero ni plantearme la posibilidad de decepcionar". La Biblia está llena de confianza, subrayó. Merz habló de la confianza en poder volver a llevar al país hacia adelante con estabilidad. Para él, "confianza" es una palabra mejor que "esperanza", por eso reiteró: "Tengo confianza".

Además, se le preguntó a Merz, que lidera la Unión Demócrata Cristiana (CDU), si rezaba cuando tenía que tomar una decisión difícil. El canciller dijo: "En realidad, me acuesto cada noche con ese pensamiento y pido ese apoyo". Explicó que también hay una misa católica para diputados, a la que acude de vez en cuando, si el tiempo se lo permite.

Problemas de comunicación y popularidad de Merz

Entre tanto, Merz admitió tener problemas de comunicación y afirmó estar cada vez más preocupado por la cuestión de por qué, aparentemente, no está logrando conectar con la ciudadanía y convencerla de que el camino que intenta seguir su Gobierno es el correcto.

"Sé que necesito mejorar mi comunicación para que este mensaje se entienda mejor", declaró Merz. Su objetivo es aliviar la inquietud generalizada sobre el futuro.

Según la encuesta de tendencias "Deutschlandtrend" del canal público ARD de la semana pasada, solo el 13 % de la población está satisfecha con el Gobierno federal un año después de su investidura. Los índices de aprobación de Merz han caído drásticamente en su primer año como canciller y ahora se sitúan en tan solo el 16 %.

Merz afirmó que quiere infundir optimismo al país y a su gente, a pesar de los grandes desafíos, demostrándoles que pueden superarlos. Sin embargo, aún necesita ofrecer más explicaciones.

A la vez reconoció las debilidades de la coalición de Gobierno entre conservadores y socialdemócratas que preside. "La controversia forma parte de la democracia", afirmó. "Pero la controversia debe conducir a resultados. Y quizá en este momento discutimos demasiado y obtenemos muy pocos resultados. Puede que sea así", añadió.

La tolerancia comienza donde termina la propia opinión, subrayó Merz. Agregó que la cuestión es si en Alemania se escuchan unos a otros, se aceptan otras opiniones y se intenta elaborar soluciones comunes. Destacó que hay que demostrar que es posible encontrar soluciones en el centro político.

Al mismo tiempo, Merz defendió la democracia como sistema: "En la dictadura las cosas van más rápido, pero casi siempre mal. Y por eso, reconciliémonos juntos con nuestra democracia. Hemos creado aquí algo magnífico".

El canciller subrayó que en Alemania hay una estabilidad como nunca antes se ha visto en la historia de Europa. "Y preservar esta estabilidad tanto hacia dentro como hacia fuera es, para mí, la tarea más importante que siento como canciller federal".

El Gobierno alemán se enfrenta actualmente a importantes reformas, sobre todo en materia de pensiones, impuestos y mercado laboral. Esto ha provocado desacuerdos dentro de la coalición gobernante en las últimas semanas.

En el congreso nacional de la Federación Alemana de Sindicatos (DGB) celebrado el martes en Berlín, Merz abogó por reformas sociales radicales, lo que también le valió abucheos y silbidos por parte de los delegados sindicales presentes.