dpa - Firmada
Clínicas alemanas ofrecen ayuda a jóvenes adictos al mundo online
12.05.2026, 13:43
Cada vez más clínicas y centros alemanes buscan ayudar a jóvenes que se volvieron adictos al mundo digital, tal y como sucede con el Hospital de Núremberg, en el sureste del país.
Uno de los jóvenes que se atiende allí es Jonas, de 17 años. Hoy en día, puede explicar con precisión por qué se fue sumergiendo cada vez más en el mundo digital. Según cuenta, todo empezó durante la pandemia del coronavirus.
"La gente simplemente tenía mucho tiempo muerto, y yo también. Entonces empecé a jugar", recuerda.
Los videojuegos se convirtieron en su razón de vivir. Pasaba muchas horas frente a la pantalla, todos los días, hasta muy tarde. No tenía otros pasatiempos ni contactos sociales fuera del mundo virtual. "No tenía amigos. Mi tiempo libre transcurría frente al ordenador", afirma.
Actualmente, Jonas habla abiertamente sobre su uso excesivo, pero darse cuenta no fue algo espontáneo. La comprensión llegó tras una terapia en el Hospital de Núremberg que comenzó hace aproximadamente un año y medio. Desde abril de 2023, este centro ofrece una consulta específica para jóvenes adictos a los medios digitales.
Descuido del cepillado de dientes y la ducha
Según el psicólogo alemán Philipp Martzog, los más afectados suelen ser varones de entre 14 y 15 años. El riesgo de adicción es mayor en adolescentes con TDAH, depresión, ansiedad social o aquellos que sufren acoso escolar o fracaso académico.
En la Clínica de Psiquiatría, Psicosomática y Psicoterapia, él y otros especialistas han tratado hasta ahora a unos 80 jóvenes con comportamientos de riesgo en el uso de estos medios; la mayoría, como Jonas, de forma ambulatoria.
Los expertos hablan de un uso problemático cuando alguien pierde el control sobre el tiempo que pasa con el móvil, el ordenador o la consola, cuando el tiempo digital domina su vida y se aceptan las consecuencias negativas que tiene esto.
"Se descuidan las amistades, la escuela y la higiene personal. Se lavan los dientes con menos frecuencia o se duchan menos", explica Martzog.
El problema suele ser la falta de autocrítica de los afectados, mientras que los padres ya no logran conectar con sus hijos. El propio Jonas admite que nunca hubiera hecho terapia si su madre no lo hubiera obligado. E incluso ahora, no está del todo convencido de que realmente la necesitara.
"Yo veía los videojuegos más como un pasatiempo, aunque fuera uno extremo", dice. Pero añade que conoce a gente que lleva año y medio sin ir a la escuela por eso y recalca que su caso no llegó a ese punto.
Muchos faltan a clase
Erik Kolfenbach, médico jefe de la clínica Schönsicht en la localidad de Berchtesgaden —un centro de rehabilitación para niños y adolescentes—, confirma que, por regla general, son los padres quienes llevan a sus hijos a terapia.
Esta clínica ofrece un proyecto modelo de seis semanas de régimen residencial para jóvenes de entre 12 y 17 años, desarrollado junto al Hospital Charité de Berlín, que será el encargado de analizar los resultados al finalizar el proyecto.
"Hasta ahora vienen sobre todo niños de clase media y alta, donde los padres parecen estar más sensibilizados con el problema y vigilan más de cerca la educación de sus hijos", afirma Kolfenbach.
Unos 50 jóvenes ya han pasado por el programa; dos tercios de ellos destacaban principalmente por faltar a clase para jugar a videojuegos, navegar por redes sociales o ver contenido en streaming.
El gran problema de la adicción a estos medios, a diferencia de la adicción al alcohol, es que tras la terapia no es posible una abstinencia total. "Nuestra sociedad está completamente digitalizada. Eso conlleva un riesgo de recaída aún mayor", señala.
Durante la rehabilitación, los jóvenes deben aprender, entre otras cosas, a regular sus emociones, mejorar su capacidad de resolución de conflictos y el autocontrol, pero sobre todo, a llenar su nuevo tiempo libre con otras actividades. Por ello, el programa incluye mucho deporte, arteterapia y cerámica.
Jonas no está de acuerdo con limitar el acceso a las redes sociales por debajo de cierta edad, como se discute actualmente en Alemania. Por el contrario, los expertos Martzog y Kolfenbach ven una clara responsabilidad social.
"Estoy a favor de una mejor protección de la juventud", dice Martzog. "Los niños y adolescentes, debido al desarrollo de su cerebro, aún no son capaces de regular por completo su consumo de medios por sí mismos", opina.
Pero también los padres tienen su parte de responsabilidad, añade Kolfenbach. Deben mantener el diálogo con sus hijos sobre el uso de estos medios, poner límites y ser ellos mismos un ejemplo.
"Los niños también se fijan en las madres y padres que miran el móvil mientras están en la mesa desayunando", añade.