dpa - Firmada

Crece malestar entre lugareños por revuelo causado ante ballena varada

23.04.2026, 15:02

Por Christopher Hirsch (dpa)

El revuelo mediático y político en torno a la ballena varada frente a las costas alemanas del mar Báltico hace poco menos de un mes, apodada Timmy, está causando malestar entre la población de la isla de Poel.

Numerosos equipos de televisión y periodistas, incluso extranjeros, acuden en masa al puerto del pequeño municipio de Kirchdorf. El aparcamiento está parcialmente cerrado para la iniciativa de rescate de la ballena, organizada de forma privada. En algunos momentos, también se cerró el acceso al puerto.

"Creo que aquí nunca había pasado algo así", cuenta Mandy Hartung, camarera del restaurante Kröning's Fischbaud, quien calcula un descenso en la facturación del local entre el 50 y el 60 % por la cancelación de las reservas de clientes.

Otro restaurador vecino, que prefiere no ser nombrado, también comenta el descenso en el número de turistas llegados este mes a la isla, ahuyentados por el alboroto generado en la zona por medios y activistas.

Una empleada de un pequeño puesto de comida, situado en pleno centro del pueblo, explica que los periodistas no compensan la ausencia de otros clientes, ya que normalmente solo consumen café.

"Estamos sin palabras"

Helga Nausch visita de vez en cuando el Kröning's Fischbaud y tampoco deja de hacerlo ahora. Pide una cerveza en la soleada terraza, situada justo al borde del muelle. Nacida y criada en Poel, Nausch afirma que, tras una larga ausencia, lleva ya 30 años de vuelta en la isla.

En conversación con dpa, le desea lo mejor a la ballena. "Pero, ¿qué es lo mejor?", se pregunta. Para ella, lo que está pasando ahora mismo es una tragedia. No solo por los múltiples intentos fracasados por liberar al animal, sino por el hecho de que, por ejemplo, haya personas que han conducido por campos recién sembrados para acercarse al animal.

Nausch cuenta también que, en el libro de visitas de la iglesia, no muy lejos del puerto, activistas amenazaron a la comunidad por su supuesta inacción en favor de la ballena. "Los habitantes de Poel estamos sin palabras. No conozco a ningún habitante de Poel que piense diferente a mí", dice esta mujer de 75 años.

Jürgen Westphal, también isleño, se expresa en términos similares. Este hombre de 82 años habla de "teatro" sobre las operaciones de rescate de la ballena. También hace referencia al poco respeto a los campos recién sembrados y al libro de visitas de la iglesia.

En efecto, en el libro de visitas del templo se lee en algunos mensajes que se está dejando sufrir a la ballena: "¿Qué clase de comunidad es Poel? ¡Qué vergüenza, deberían avergonzarse!".

El hecho de que, en un primer momento, se descartara la adopción de medidas activas de rescate para el animal encendió los ánimos de los activistas e incluso dio lugar a pequeñas manifestaciones en el pueblo.

Los expertos habían abogado por evitarle cualquier tipo de estrés al animal, debilitado y enfermo. Desde mediados de abril, una iniciativa privada intenta liberar a la ballena, bajo la tutela y el control de las autoridades regionales.

En opinión de una berlinesa con segunda residencia en Poel, que tampoco quiere que se mencione su nombre, sería más importante cuidar el mar como hábitat, por ejemplo. Según ella, ya se ha hecho lo suficiente por la ballena. Sobre el ambiente en la isla, concluye: "La gente aquí está en realidad molesta".