dpa - Firmada
Obtener energía del hidrógeno en Alemania suena bien, pero saldrá caro
7.04.2026, 14:14
La idea de que utilizar hidrógeno como fuente de energía es respetuosa con el clima porque el residuo es simplemente agua, por eso resulta atractiva también en Alemania, pero el desarrollo para extender su uso es costoso.
Usar hidrógeno en centrales eléctricas en lugar de gas natural o en la producción de acero en lugar de carbón, especialmente en tiempos de crisis climática, parecía ser la solución.
Hace pocos años, hubo una especie de euforia en torno al hidrógeno, pero esto se ha atenuado, ya que no ha sido tan rápido de desarrollar ni tan asequible como se esperaba. De todos modos, ¿ya es posible producirlo, transportarlo y almacenarlo? ¿Y dónde es necesario?
Expertos destacan la lentitud de la puesta en marcha
Los expertos se muestran cautos: "Hasta ahora, la puesta en marcha es lenta en prácticamente todos los ámbitos, tanto en la electrólisis como en la demanda, en el almacenamiento y también en la red", afirma Wolf-Peter Schill, experto en economía energética del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW).
También se han registrado pocos éxitos concretos en relación con las importaciones de hidrógeno previstas, destacó el experto.
No obstante, recientemente entró en vigor una ley destinada a acelerar el despliegue del hidrógeno. Para lograrlo, es necesario desarrollar y ampliar rápidamente la infraestructura, según el Gobierno. La ley busca simplificar, digitalizar y agilizar los procesos.
¿Se están construyendo suficientes electrolizadores en Alemania?
Los electrolizadores también forman parte de la infraestructura para generar electricidad. Si esta proviene de fuentes renovables, el hidrógeno se denomina "verde". La Estrategia Nacional del Hidrógeno establece como objetivo contar con diez gigavatios de capacidad de electrólisis instalada para 2030, pero se está lejos de esta cifra.
"El aumento de la capacidad de electrólisis avanza a un ritmo claramente más lento de lo previsto", alertó en enero el Instituto de Economía Energética de la Universidad de Colonia (EWI). "Es probable que no se alcance el objetivo previsto para 2030".
Actualmente, la capacidad instalada de electrolizadores es de 0,181 gigavatios, con otros 1,3 gigavatios aprobados o en construcción. Si se suman todos los proyectos anunciados hasta 2030, se podría alcanzar una capacidad total de 8,7 gigavatios.
El dilema del huevo y la gallina
La investigadora del EWI Ann-Kathrin Klaas cita como causa de lento desarrollo la incertidumbre regulatoria, los altos costes de inversión y operación, y la baja disposición a pagar de los clientes.
También hace referencia al dilema fundamental del huevo y la gallina, ya que la oferta, la demanda y la infraestructura deben construirse simultáneamente: "Esto puede generar problemas de coordinación y retrasos en los proyectos individuales".
No obstante, se están logrando avances, como el Parque Energético de Bad Lauchstädt, en el estado federado oriental de Sajonia-Anhalt.
En este "laboratorio real", un electrolizador con una capacidad de hasta 30 megavatios producirá hidrógeno utilizando electricidad de un parque eólico cercano. Este se almacenará temporalmente en una mina de sal. Luego, a través de un gasoducto reconvertido, se inyectará en la red de hidrógeno de la industria química.
La siderurgia puede ser una gran consumidora de hidrógeno
Una planta siderúrgica podría funcionar exclusivamente con hidrógeno, pero necesitaría aproximadamente 143.000 toneladas al año. Se están construyendo actualmente plantas bajo esa premisa en Dillingen (Sarre) y Salzgitter (Baja Sajonia). Su coste se estima en miles de millones de euros, una gran parte de ellos es cubierto a través de subvenciones.
Sin embargo, la industria siderúrgica no es el único futuro gran consumidor de hidrógeno. Los sectores más importantes en términos de volumen son las refinerías y la producción de amoníaco, según el Instituto Fraunhofer de Investigación de Sistemas e Innovación (ISI).
Además de estos sectores y el de la producción de acero, el instituto identifica el transporte y la energía como otros grandes futuros consumidores: "El hidrógeno es especialmente relevante allí donde la electrificación directa alcanza sus límites físicos o económicos".
Red central de hidrógeno ya planificada
Se prevé construir una red central de hidrógeno para llevar hidrógeno allí donde sea demandado. Esta red conectará puertos, plantas de producción y centros industriales de toda Alemania. Alrededor del 60 % de los kilómetros corresponderán a gasoductos reconvertidos.
El 40 % restante será de nueva construcción. También se prevén conexiones con otros países. Las obras comenzaron el año pasado con los primeros 525 kilómetros, de los que 400 corresponden a un antiguo gasoducto que conecta el mar Báltico con Sajonia-Anhalt.
Originalmente, se preveía que esta red alcanzara los 9.040 kilómetros en 2032. Sin embargo, los planes se redujeron en cuanto a obras y se prologó su puesta en marcha. Según el último borrador del Plan de Desarrollo de la Red de Gas e Hidrógeno, se prevé que alcance 8.915 kilómetros en 2037.
Almacenamiento de hidrógeno
El hidrógeno también necesita ser almacenado, por ejemplo, para generar electricidad en periodos de baja producción eólica y solar.
Empresas del sector energético ya se están preparando para ello. Por ejemplo, el grupo RWE está construyendo una planta de almacenamiento de hidrógeno en Gronau-Epe, Renania del Norte-Westfalia, desde 2023. Se prevé que sea la primera planta alemana de almacenamiento de hidrógeno para uso comercial. La empresa prevé su puesta en marcha para 2027.