dpa - Firmada

Lufthansa celebra su centenario en medio de perspectivas turbulentas

6.04.2026, 15:04

Por Christian Ebner (dpa)

La aerolínea alemana Lufthansa planea celebrar por todo lo alto su centenario, a pesar de las turbulencias que anuncian para el negocio de la aeronavegación los efectos de la guerra de Irán.

Dos aviones de hélice históricos se exhiben relucientes en el flamante centro de visitantes "Hangar One" del aeropuerto de Fráncfort, donde este el 15 de abril asistirá a una ceremonia conmemorativa el canciller alemán, Friedrich Merz.

Pero la celebración ya comienza este lunes en Berlín, el lugar de nacimiento de la Deutsche Luft Hansa AG: tres meses después de su constitución contractual, el 6 de abril de 1926 despegó el primer vuelo regular desde Berlín-Tempelhof con destino a Zúrich. Debido a la escasa autonomía del avión Fokker-Grulich utilizado, se planificaron escalas en Halle, Erfurt y Stuttgart.

Para recrear ese vuelo despegó hoy de Berlín un Boeing 787-9 en vuelo especial con destino a Zúrich, en tanto que un Airbus A350-900 partió de la capital alemana a Colonia, repitiendo el segundo vuelo de Luft Hansa, de la misma fecha. Pero dada la mayor autonomía de las aeronaves actuales no hizo falta realizar escalas.

En la primera Luft Hansa, cuyo nombre aún se escribía por separado, se fusionaron, bajo la presión del Gobierno alemán, las empresas Aero Lloyd y Junkers Luftverkehr, hasta entonces competidoras, y se sometieron a un estricto control estatal. La empresa dependía en gran medida de subvenciones y, ya en la época de la República de Weimar, formaba parte del rearme prohibido por el Tratado de Versalles y, por lo tanto, encubierto.

Una historia lastrada por el nazismo

Con la celebración de la fundación de su problemática predecesora, la actual Lufthansa reconoce por primera vez su historia completa, sin negar ni ocultar los aspectos oscuros, especialmente durante la época del nacionalsocialismo.

Ya desde muy temprano, miembros del consejo de administración y del consejo de supervisión apostaron por el partido de Hitler, el NSDAP, tal y como ha demostrado el historiador Manfred Grieger en una nueva historia oficial de la empresa.

En su afán por conseguir "prestigio aéreo", los nazis apoyaron los ambiciosos planes de Lufthansa para ampliar su red y, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, se hicieron con el control total de la empresa.

"Lufthansa fue una empresa del nacionalsocialismo", resume Grieger. Esto quedó especialmente patente en la explotación desenfrenada de más de 10.000 trabajadores forzados en la producción de armamento y el mantenimiento de aviones.

Junto con el derrumbe del "Tercer Reich" también desapareció la primera Lufthansa. Durante diez años, bajo el control de los aliados, los alemanes no pudieron fabricar ni operar aviones por su cuenta. Cuando la segunda Lufthansa AG comenzó a operar en 1955, no era la sucesora legal de la primera compañía, pero contaba con cierta continuidad en su equipo directivo. Se había conservado tanto el emblemático símbolo de la grulla como el nombre y la combinación de colores azul y amarillo.

La nueva empresa, Deutsche Lufthansa AG, inicialmente de propiedad estatal, no estaba vinculada a la industria aeronáutica alemana, a diferencia de su predecesora. Inició sus operaciones regulares el 1 de abril de 1955 y, durante el "milagro económico alemán", ganó cuota de mercado principalmente con aviones Boeing estadounidenses.

Al final se privatizó por completo en 1997 y se transformó en un grupo de transporte aéreo con divisiones propias de mantenimiento, carga y, en un principio, también servicio de a bordo.

Cuarto grupo de aviación más grande del mundo

Tras la creación de la red de cooperación internacional "Star Alliance", Lufthansa comenzó además a adquirir las antiguas aerolíneas estatales de países vecinos. Así surgió el cuarto grupo de transporte aéreo más grande del mundo por volumen de facturación. Hoy en día, las antiguas aerolíneas estatales de Suiza, Bélgica, Austria e Italia pertenecen al Grupo Lufthansa, que tiene previsto presentar además una oferta por la portuguesa TAP.

Durante la crisis del coronavirus, Lufthansa fue rescatada con ayudas de miles de millones de euros por parte de los Estados de origen de sus aerolíneas, que ya han sido reembolsadas.

A ojos de muchos inversores, y también de su propio consejo de supervisión, Lufthansa está registrando unos resultados bastante mediocres. Aunque la empresa, que requiere un gran volumen de capital, sigue creciendo y el año pasado volvió a aumentar su facturación en un 5 %, hasta los 39.600 millones de euros (46.000 millones de dólares), en términos netos obtuvo 1.300 millones de euros menos de beneficios que en 2024.

En la marca principal Lufthansa se está llevando a cabo un programa de reestructuración en el que se prevé la supresión de unos 4.000 puestos de trabajo. Se espera por otra parte que los nuevos aviones intercontinentales, más eficientes, y el nuevo equipamiento de cabina "Allegris" aporten ingresos adicionales y reduzcan los costes en los próximos años.

Los pilares comerciales son la filial de mantenimiento Lufthansa Technik y la empresa de carga Lufthansa Cargo. En cuanto a las aerolíneas, la pequeña Swiss ha aportado alrededor de la mitad del beneficio operativo de 1.100 millones de euros.

¿Cuáles son las perspectivas?

En principio, el transporte aéreo se ve afectado por las crisis políticas más rápidamente que otros sectores. La guerra contra Irán iniciada por Estados Unidos e Israel ha disparado rápidamente los precios del queroseno y, tras la pandemia del coronavirus, vuelve a poner en peligro las cadenas de suministro.

Si la guerra se prolonga, la pérdida de poder adquisitivo derivada de la inflación y la debilidad económica podría hacer que las aerolíneas perdieran clientes.

El director general de Lufthansa, Carsten Spohr, ya ha preparado a su equipo para tiempos más difíciles. En un encendido discurso interno anticipó que está estudiando la posibilidad de retirar temporalmente parte de la flota y aplicar la jornada reducida a los empleados.

A corto plazo, sin embargo, Lufthansa y otras aerolíneas obtienen mayores ingresos en sus rutas asiáticas, ya que la competencia árabe no puede utilizar, o solo de forma limitada, sus centros de operaciones cercanos a la zona de guerra.

Queda abierta la cuestión de nuevas huelgas del personal de vuelo. Oficialmente, los conflictos giran en torno a cuestiones secundarias, como el plan de pensiones de los pilotos o el convenio colectivo de los auxiliares de vuelo. Sin embargo, detrás de todo ello se esconde la estrategia del grupo de trasladar cada vez más aviones y mano de obra a empresas de operaciones de vuelo en las que se aplican estándares salariales más bajos.