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Entrenamiento especial: ¿cómo aprendo a ser más empático?

24.03.2026, 16:01

Por Stefanie Järkel (dpa)

Britta K., de Berlín, vive en una clásica familia ensamblada. Su compañero tiene un hijo de una relación anterior y, además, la pareja tiene un hijo en común. La vida cotidiana de los cuatro plantea a Britta retos emocionales una y otra vez, según cuenta.

Desde febrero, la mujer, de 49 años, participa en el curso "Caminos para una mayor empatía" en la Universidad de Mannheim.

"Uno de los motivos para mí fue precisamente nuestra situación familiar, en la que surgen conflictos de vez en cuando, tanto en la pareja como en esta constelación de familia reconstituida", explica.

Su objetivo es mejorar la comunicación en la familia, adoptar más fácilmente la perspectiva del otro y hacer algo por su propio bienestar.

Durante diez semanas, se reúne una vez a la semana en línea con una docena de participantes más y aborda temas como la autocompasión, la empatía y la lástima. Pero, ¿realmente se puede entrenar la empatía? ¿Cómo se hace?

Las personas deben sentirse seguras para desarrollar empatía 

Se trata de entrenar diferentes aspectos de la empatía, explica la psicoterapeuta Corina Aguilar Raab, de la Universidad de Mannheim.

"Si se desarrollan o cultivan todas estas condiciones, al final conducen a una mayor empatía con los demás", sostiene. 

En primer lugar, explica Aguilar Raab, se trata de que los participantes aprendan a sentirse seguros de sí mismos. "Para todo lo que queremos desarrollar como hábitos -y queremos desarrollar la empatía como un hábito, para que se convierta en algo innato-, necesitamos como base una sensación de seguridad", subraya.

Meditación, diario y el intercambio con otros participantes

Así, entre otras cosas, se trata de proporcionar a los participantes estrategias para que puedan recuperar rápidamente su equilibrio emocional en situaciones de estrés.

Los ejercicios para hacer en casa incluyen meditaciones diarias, llevar una especie de diario y el intercambio regular con una persona de contacto fija dentro del grupo.

En una meditación de una de las primeras sesiones, por ejemplo, los participantes deben imaginar un lugar en el que se sientan especialmente seguros, como un recuerdo. Deben evocar esta imagen una y otra vez en su mente cuando se sientan estresados: un "momento reconfortante", como explica la instructora.

Los recuerdos de las vacaciones en la naturaleza tranquilizan

Daniel L., de Stuttgart, también se inscribió en el curso porque le preocupan las discusiones en la vida cotidiana familiar.

Su momento reconfortante son los recuerdos de las vacaciones con su mujer y sus hijos -por ejemplo, llegar en bicicleta a un lago-, cuenta este hombre, de 40 años. "No es una imagen concreta, sino simplemente la sensación que se tiene durante ese tiempo".

En una situación de estrés, dice Daniel, el simple hecho de pensar en esa sensación ya lo ayudó, le permitió respirar hondo de nuevo. Lo tranquiliza también saber que existen herramientas con las que puede ayudarse a sí mismo.

Las personas empáticas suelen sentirse también mejor 

Según Aguilar Raab, la empatía no solo es buena para los demás, porque las personas que tratan a los demás con empatía también se sienten mejor consigo mismas. Este es el resultado de un metaanálisis basado en 37 estudios individuales que ha llevado a cabo junto con otras investigadoras de la Universidad de Mannheim.

Las personas que se identifican con los demás, los apoyan o quieren ayudarles, declararon en general tener una mayor satisfacción con la vida, experimentaban más alegría y veían más sentido a la vida, según se indica en un comunicado sobre el estudio. Su bienestar psicológico es, en promedio, mayor.

En el entrenamiento de la empatía, que dura 10 semanas, Aguilar Raab se centra además en la pregunta: ¿cómo construyo las relaciones?

La psicoterapeuta sostiene que todo el mundo clasifica a las personas de forma automática e inconsciente. "Estamos con personas que nos caen bien", afirma la investigadora. "Y luego hay personas que no nos caen bien. Y luego hay una gran masa de personas que, en realidad, nos dan bastante igual". 

Según explica, desarrollar compasión por las personas cercanas a uno mismo no es difícil. Con los otros dos grupos, la cosa cambia.

El objetivo, subraya, es entrenar una especie de imparcialidad, aliarse, por así decirlo, con los demás "sobre una base humana común". Para que, en caso de emergencia, las personas se sientan conectadas también con otras que no les son cercanas, y estén dispuestas a ayudarlas.

¿Es realista aprender a sentir empatía en tan poco tiempo? "De hecho, ese es un punto complicado", afirma Aguilar Raab. "En realidad, se trata de un aprendizaje que dura toda la vida". Lo decisivo es cuánto tiempo dedican los participantes a los ejercicios.