dpa - Reportaje

La poesía abre una puerta a la cultura a presos de cárcel alemana

16.03.2026, 11:58

Por Wolfgang Jung (texto) y Uwe Anspach (foto) - (dpa)

La poesía y la cárcel no parecen una combinación natural y, sin embargo, se conjugan en el centro penitenciario de Frankenthal, en el oeste de Alemania, donde los presos son tanto creadores como jurados.

La luz del atardecer se filtra a través de las claraboyas del gimnasio de la prisión, donde las líneas desgastadas de la cancha se extienden por el suelo como recuerdos fugaces y el aire huele ligeramente a producto de limpieza.

El gimnasio es el lugar en el que se celebra una competición poética en la que escritores aficionados se enfrentan a un jurado formado por reclusos. Unos 40 presos se sientan frente a un escenario improvisado y en el ambiente se respira tensión, expectación y un poco de nerviosismo.

Osca, como pide que lo llamen, es uno de los reclusos, y a sus 32 años ya ha cumplido dos de sus seis años de condena por lesiones con resultado de muerte. "Aquí dentro lo he perdido todo. Apenas tengo contacto con mis tres hijos. Pero tu mayor enemigo aquí es el tiempo", dice.

En las manos sostiene un papelito lleno de garabatos, porque Osca no ha venido solo a escuchar, sino que él también sube al escenario a rapear frente a sus compañeros de celda y el personal de vigilancia con sus walkie-talkies, ante la atenta mirada de la directora del centro, Gundi Bässler.

Tras su actuación, que acaba con una peineta dirigida a las circunstancias de la vida, cosecha muchos aplausos. "Cuando salga, empezaré de cero", dice Osca mientras se acaricia la barba. ¿Con qué sueña? "Con un trabajo con futuro".

Palabras en lugar de armas

Bässler se muestra satisfecha con la velada: "En estos momentos queda claro que no estamos unos contra otros, sino que debemos trabajar juntos".

En Frankenthal hay unos 400 reclusos de entre 18 y 80 años. El centro penitenciario es competente para casos con penas de hasta ocho años.

La directora explica que las veladas poéticas implican "no solo salir de la celda, sino también salir de la rutina carcelaria. Hacer algo para la mente y ver a gente con la que, de otro modo, no te cruzarías".

Lo mismo opina Joachim, encarcelado por lesiones graves. "Por fin algo diferente a la celda", dice este hombre, de 39 años. "Es bueno escuchar a alguien de fuera. Deberían hacerlo más a menudo, es un cambio agradable", añade, aunque rechaza participar como Osca. "No se me da bien escribir".

El responsable del evento es Rolf Suter, un jubilado cuya asociación lleva dos años y medio organizando "cultura allí donde no es algo cotidiano".

"Frankenthal es el evento número 148. La reinserción social pasa por el lenguaje. Usar el lenguaje es identidad, es amistad, es escuela, es profesión, es progreso", explica.

Los presos como jurados

Suter ha traído hoy a Georg Felsberg, Semolina y Gusto. Los tres compiten con sus textos en dos rondas de "poetry slam". Gusto con mucho humor, Semolina, más poética, y Felsberg, reflexivo.

Los reclusos son quienes deciden quién gana: deliberan en pequeños grupos sobre su voto y levantan una pizarra con la puntuación. Al final, Gusto se lleva la victoria.

Tras dos horas, se da por concluida la sesión en el gimnasio de Frankenthal. Osca se lleva a la celda un texto del exguionista de televisión Felsberg. "Me ha conmovido", dice el rapero.