Cine

Una tragicomedia alemana se convierte en éxito de taquilla

15.03.2026, 16:41

Más de un millón de espectadores han visto en Alemania la tragicomedia "Ach, diese Lücke, diese entsetzliche Lücke" (Ay, ese vacío, ese horrible vacío), protagonizada por la decana del cine germano Senta Berger y dirigida por su hijo Simon Verhoeven, comunicó la productora Komplizenfilm.

En la adaptación cinematográfica del bestseller autobiográfico homónimo del actor alemán Joachim Meyerhoff, Joachim, de 20 años, se muda a casa de sus abuelos en Múnich para estudiar en la escuela de arte dramático. Comienza así una etapa llena de experiencias cómicas, extravagantes y también nostálgicas.

La joven estrella de la película es Bruno Alexander, un actor que destaca en "Die Discounter", un falso documental televisivo sobre un supermercado que se ha convertido en serie de culto en Alemania, especialmente entre los jóvenes.

El hecho de que consiguiera el papel se lo debe al hijo de Verhoeven, David, de 15 años, que es un gran admirador de la serie. "Me dijo: 'Echa un vistazo a Bruno Alexander, ¿no crees que podría encajar en tu película?", cuenta Verhoeven. "Y tenía razón, nunca hicimos un casting con otro actor. Bruno lleva el peso de esta película de forma sensacional. Para mí, es el gran descubrimiento de esta película".

"Antes había hecho muchas cosas por mi cuenta, mucha improvisación, en las que solía tener más el control y no era solo un actor", describe el joven intérprete, de 26 años. "La fantástica colaboración en esta película me ha demostrado por primera vez que también puedo valerme como actor, con diálogos que no son míos y que no están improvisados".

Quien vea juntos a Berger, Verhoeven y Alexander se da cuenta rápidamente que se surgió un vínculo muy estrecho, incluso mucho después de que terminara el rodaje en el verano de 2025.

"Fue un rodaje especialmente bonito y emotivo", dice Berger, de 84 años, sobre el tiempo que pasó ante la cámara bajo la dirección de su hijo Simon, junto a Michael Wittenborn en el papel de su marido. "Nos dimos cuenta de que estaba surgiendo algo maravilloso, de que estábamos unidos, de que dábamos lo mejor de nosotros mismos, y eso es lo que hicieron todos".

Las emociones también jugaron un papel importante porque poco más de un año antes del rodaje había fallecido el marido de Senta Berger, el cineasta Michael Verhoeven, padre de Simon Verhoeven.

"Fue una época muy intensa, una época de cercanía, en la que nos animamos mutuamente un poco, en la que pudimos volver a reírnos juntos de vez en cuando y realizar un trabajo muy serio, bonito y concentrado", recuerda el hijo.

"Para mí, estas conexiones humanas —rodar con mi madre, rodar con alguien como Bruno, además de un tema tan personal—, es un tipo de trabajo que ocurre muy raramente", cuenta Verhoeven. "Que además la película tenga éxito y sea tan bien recibida es la guinda del pastel".