"Polaris"
Director alemán lleva el teatro a los confines de la Antártida
27.02.2026, 16:05
El director de teatro alemán Jan-Christoph Gockel llevó su arte hasta los confines de la Antártida, donde vivió una experiencia única que inspiró la creación de "Polaris", una obra que examina cómo las historias pueden servir de refugio en tiempos de crisis.
Junto a la actriz Julia Gräfner, el actor Wolfram Koch y el documentalista Lion Bischof, Gockel pasó casi cuatro semanas en la estación Neumayer III, en la Antártida, donde, enfrentando temperaturas de hasta 20 grados bajo cero y tormentas de nieve, vivieron la implacable soledad del continente helado.
A partir de estas experiencias y 40 horas de material filmado, nació Polaris, que se estrenará el 16 de mayo en el festival de artes escénicas en Recklinghausen, en el oeste de Alemania, y el 5 de junio en el Deutsches Theater de Berlín.
La pieza está inspirada en un trágico incidente en una estación polar rusa, en el que un investigador apuñaló a su compañero en 2018 después de que este le revelara el final de varios libros.
El nombre de la obra parece hacer una clara referencia al clásico cinematográfico Solaris, basado en la novela del escritor polaco Stanislaw Lem. "Este suceso ilustra cómo las historias pueden unir o dividir", afirmó el director.
"Creo que fue la primera representación teatral profesional en el continente antártico", comentó Gockel pocos días después de su regreso en una entrevista con dpa. La obra se representó en el aparcamiento subterráneo de la estación, entre vehículos para desplazarse en la nieve y cubos de higiene volteados que sirvieron como asientos improvisados.
En esta puesta en escena participaron también los miembros de la tripulación de la estación, quienes fueron parte fundamental en el proceso de creación y ejecución de la obra.
Ensayos de danza en el techo de la estación polar
La puesta en escena de Polaris también incluye grabaciones en video de la Antártida, algunas de las cuales, aunque puedan parecer absurdas, son completamente reales, como los ensayos de danza en el techo de la estación o la escena de un geofísico disfrazado de árbol, que intentaba representar el primer "árbol de la Antártida".
"Este lugar es para mí un continente utópico, porque aquí las naciones realmente deben colaborar", explica Gockel. Para él, el arte es una herramienta poderosa para ofrecer nuevas perspectivas sobre la investigación científica y nuestro planeta.
Tierra de nadie para la investigación y la cooperación pacífica
A diferencia del Ártico septentrional, que ya está en disputa debido a los intereses económicos y marítimos, la Antártida está reservada exclusivamente para la investigación y la cooperación pacífica gracias al Tratado Antártico, lo que la convierte en una "tierra de nadie".
"Tan pronto como pones un pie fuera de la estación, estás en tierra de nadie", concluye Gockel, resaltando la singularidad de este espacio protegido.