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Zapatillas 3D en 24 horas: la apuesta global de una empresa alemana

16.02.2026, 12:27

Por Christiane Bosch (dpa)

El exastro del básquet Shaquille O'Neal las usa, el cantante Justin Bieber también, y pronto millones de personas en todo el mundo podrían lucir zapatillas creadas en impresoras 3D por la empresa alemana Zellerfeld.

Detrás de esa ambición está Cornelius Schmitt, un emprendedor de 30 años, que avanza con paso firme para convertir su sueño en un fenómeno global.

De una pequeña localidad alemana al mundo 

El ingeniero industrial siempre sintió debilidad por las zapatillas extravagantes. De esa pasión nació, en su cuarto de estudiante en la localidad de Clausthal-Zellerfeld, en el centro-norte de Alemania, un pequeño proyecto que hoy en día se convirtió en una empresa valuada en millones y respaldada por estrellas internacionales, diseñadores y marcas de calzado.

Con poco más de 20 años construyó sus primeras impresoras y desarrolló el software necesario. "Era simplemente un proyecto universitario. Amo los zapatos", recuerda. Ya entonces veía cómo muchos diseñadores en redes sociales creaban modelos mucho más audaces que las grandes marcas.

Así decidió contactarlos directamente. Les propuso un trato simple: ellos aportaban el diseño, él lo imprimía sin costo y, a cambio, podía comercializarlo también. "Y así empezó todo", cuenta Schmitt sobre los inicios.

La idea no tardó en expandirse. Un diseñador llevó a otro y la demanda creció hasta desbordarlo. Desde entonces, quienes utilizan la plataforma de Zellerfeld para imprimir sus zapatillas pagan por el servicio, pero sin ceder derechos de licencia. Según la empresa, las ganancias se reparten en una proporción 60:40 a favor de los diseñadores. "Hoy nos contactan las mayores marcas de calzado del mundo", comenta.

Una base de datos con más de mil modelos

El catálogo no deja de crecer: desde diseños extravagantes y voluminosos hasta modelos delicados o completamente clásicos. Los fanáticos del calzado pueden elegir hoy entre más de mil propuestas creadas por diseñadoras y diseñadores de todo el mundo. Incluso es posible desarrollar modelos propios.

Las celebridades también se sumaron. Figuras como Shaquille O'Neal ya lucen zapatillas de sus diseñadores favoritos producidas por Zellerfeld. El exbasquetbolista encargó unos 30 pares en talla 60.

"Fue una locura cuando Justin Bieber usó nuestros zapatos. Entre otros, también el rapero Drake y el músico will.i.am quisieron los suyos”, aseguran desde la empresa. La demanda es enorme, el interés de los inversores crece y Zellerfeld acelera su expansión.

En su planta de Hamburgo prevé instalar hasta 2.000 impresoras 3D antes de fin de 2026. Actualmente funcionan poco más de 200. En  Austin, Estados Unidos, ya operan también cientos de equipos de la compañía.

Cada unidad es una estructura negra, de tamaño humano. Detrás de un panel de vidrio, en un proceso que dura entre 12 y 24 horas, un fino filamento plástico se transforma en un par de zapatillas. Los pedidos individuales se adaptan con precisión al pie de cada cliente. El material, denominado "Zellerfoam", es totalmente reciclable y está patentado, al igual que la tecnología de impresión desarrollada por la empresa germana.

Mientras que en la industria tradicional el recorrido desde la idea hasta la tienda puede llevar hasta 24 meses, aquí el plazo se reduce a un día. Zapatos de vestir, deportivos, sandalias o botas: es el software el que define qué sale de la impresora. El modelo reduce tiempos y costos.

Schmitt aspira a bajar el costo de producción a entre 10 y 20 euros (12 y 24 dólares) por par. "De repente, cualquiera puede crear un zapato. Esa es la energía que queremos aportar a la industria", sostiene. Para 2026, proyecta fabricar alrededor de un millón de pares.