Cooperación internacional

Ministra alemana de Economía busca fortalecer lazos con Arabia Saudí

2.02.2026, 16:02

Por Martina Herzog (dpa)

Los representantes del Gobierno alemán están llegando uno tras otro a Arabia Saudí, una monarquía absoluta que se ha convertido en un socio codiciado, lo cual también tiene que ver con el impredecible presidente estadounidense Donald Trump.

"Cuando las alianzas en las que hemos confiado durante décadas comienzan a mostrarse un poco frágiles, debemos buscar nuevos socios", declaró la ministra alemana de Economía, Katherina Reiche, al inicio de su actual viaje.

Al final de la visita y tras numerosas reuniones, la ministra, normalmente muy reservada, sonríe radiante ante las cámaras. "Alemania es vista como el ancla de Europa, con la que se puede crecer juntos. Se nos ve como un socio que sabe impulsar el desarrollo sostenible y la creación de valor industrial", sostuvo Reiche.

Ya no basta con vender petróleo

Alemania y Arabia Saudí tienen un interés común: buscan la diversificación. El país europeo necesita nuevos proveedores de energía, además de Estados Unidos, entre otros. Del país del Golfo Pérsico se espera, por ejemplo, hidrógeno producido a partir de energía eólica y solar, respetuoso con el clima. Por su parte, los gobernantes en Riad necesitan ingresos más allá de la venta de petróleo y aprecian la tecnología alemana.

Arabia Saudí es, junto con Estados Unidos, uno de los mayores exportadores de crudo del mundo y cuenta con las segundas reservas más grandes después de Venezuela. Sin embargo, lo que aportó influencia y prosperidad al país y a la familia gobernante no garantiza por sí solo un futuro brillante. El bajo precio del petróleo provoca agujeros en el presupuesto estatal, y la población necesita puestos de trabajo.

La vida en Arabia Saudí ha cambiado

La respuesta a esto es una estrategia llamada Visión 2030, con la que la casa real quiere mejorar la calidad de vida, diversificar la economía y abrir el país al mundo. El programa de reformas supone una gran transformación para reducir la dependencia del petróleo y fortalecer el sector privado.

Esto va acompañado de una apertura que hace años era difícil de imaginar y que ha impulsado el gobernante de facto, el príncipe heredero Mohammed bin Salmán. Las mujeres pueden conducir coches desde 2018. La policía religiosa, que también vigilaba el cumplimiento de un estricto código de vestimenta, ha desaparecido de las calles.

Grandes proyectos y una nueva imagen

El Gobierno saudí se esfuerza por proyectar una imagen más moderna, con el objetivo de convertir al país en un destino turístico. Se rumorea que el alcohol está a punto de legalizarse. Hombres con el tradicional pañuelo rojo y blanco en la cabeza presentan con orgullo imágenes coloridas del terreno para la Exposición Universal Expo 2030. En 2034, el país será sede de la Copa Mundial de Fútbol.

Sin embargo, esto no significa que haya libertad de expresión. Unas pocas publicaciones en las redes sociales pueden suponer años o incluso décadas de prisión. Según Amnistía Internacional, en 2024 Arabia Saudí ejecutó a tantas personas como China e Irán.

Las similitudes, en primer plano

Al igual que en la visita del ministro alemán de Medio Ambiente, Carsten Schneider, las similitudes ocupan un lugar destacado durante las reuniones con la ministra Reiche. Se firmó una declaración de intenciones para reforzar la cooperación en el ámbito energético. La química entre Reiche y su homólogo saudí, el ministro de Energía Abdulasis, parece funcionar bien. Los ministros de Inversión e Industria también dedicaron tiempo a reunirse con ella.

En la gran delegación económica que acompaña a Reiche destacan dos cosas: la escasa presencia de mujeres y el interés por el mercado saudí. Entre los 44 representantes de empresas solo hay dos mujeres.

La magia de la comunicación directa

Si el Ministerio de Economía se encarga de establecer una línea directa entre posibles socios comerciales, se ahorran entre tres y seis meses, revela Michael Welz, que forma parte de la dirección de SouthwestX, una red que apoya a las empresas emergentes con el objetivo de traducir los resultados de la investigación en alta tecnología en productos y empresas rentables.

Welz tiene muchas cosas buenas que decir sobre Arabia Saudí: "Son socios amables porque respetan la propiedad intelectual", que buscan beneficiarse con parte del valor añadido, pero sin robar patentes.

Michael Brehm, fundador de la empresa de inversión tecnológica Redstone, parece entusiasmado con el país del Golfo. "La velocidad y la magnitud del cambio social y económico son realmente impresionantes", subraya, añadiendo que, en su opinión, Arabia Saudí está casi a la par con China y Estados Unidos en su camino hacia convertirse en un centro de inteligencia artificial.

Brehm cree que Arabia Saudí tiene todo lo necesario para establecerse como sitio privilegiado para la inteligencia artificial porque cuenta con una gran superficie, energía barata, capital y regulaciones gubernamentales adecuadas.

El empresario elogia además el compromiso de la ministra Reich. "Probablemente, con este viaje ha asegurado miles de puestos de trabajo en Alemania".

El canciller alemán, Friedrich Merz, también hará pronto escala en Arabia Saudí durante una gira por la región. Poco después comenzará el mes de ayuno del Ramadán, y la intensa diplomacia itinerante alemana se detendrá, al menos por el momento.