Coyuntura
La industria automotriz alemana se replantea el futuro
24.01.2026, 16:09
Hace 140 años, Carl Benz cambió el mundo cuando el 29 de enero de 1886 registró la patente de su "vehículo con motor de gas" con el número 37435 en la Oficina Imperial de Patentes de Berlín.
Muchos consideran que este fue el nacimiento del automóvil moderno. Y la piedra angular de una de las mayores historias de éxito de la economía alemana.
Los automóviles catapultaron a Alemania a la vanguardia de las naciones industrializadas. Generaron cientos de miles de puestos de trabajo y buenos salarios. Los motores de combustión fueron sinónimo de ingeniería y máxima calidad.
¿Y hoy en día?
Hoy, la industria automovilística alemana luce como si alguien hubiera rayado todo el vehículo con una llave. Se puede reparar, pero queda feo.
Los beneficios se desplomaron y los fabricantes están tomando medidas con programas de ahorro. La movilidad eléctrica y el desarrollo de software son cada vez más importantes. Los competidores mejoraron, en algunos ámbitos incluso se adelantaron a la industria nacional.
En términos generales, Frank Schwope no quiere hablar de crisis. "Los fabricantes tienen grandes problemas, pero no están en crisis", afirma el experto en automóviles y profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Pymes (FHM) de la ciudad alemana de Colonia.
Al fin y al cabo, dice, los fabricantes siguen obteniendo beneficios considerables y repartiendo dividendos.
Por el contrario, Schwope alerta de que los proveedores sí están realmente en crisis. Están recortando puestos de trabajo, cerrando plantas enteras y poniendo a la venta divisiones completas.
La transformación hacia el coche eléctrico afecta especialmente a muchos proveedores porque sus piezas ya no son necesarias. Esto se ve agravado por la presión de los costes, que los grandes fabricantes de automóviles suelen trasladar a sus proveedores.
De hecho, las automotrices alemanas siguen obteniendo beneficios millonarios. Así ocurrió incluso en el ejercicio 2024, en el que los fabricantes de automóviles registraron importantes descensos.
En definitiva, Mercedes obtuvo en 2024 beneficios por 10.400 millones de euros (12.210 millones de dólares a la cotización actual). En el caso de BMW, fueron alrededor de 7.700 millones de euros. En el grupo Volkswagen, más de 12.000 millones de euros.
En 2025, los beneficios siguieron cayendo, pero aún así es probable que hayan quedado miles de millones. Aún no se dispone de las cifras definitivas.
Un comunicado de la Oficina Federal de Estadística (Destatis) de noviembre del año pasado muestra que los últimos acontecimientos tuvieron repercusiones en el nivel de empleo.
Según las estadísticas, al final del tercer trimestre de 2025 había unos 48.700 empleados menos en el sector que un año antes. En ese punto, la industria automotriz alcanzó su nivel más bajo, con 721.400 trabajadores. La última vez que hubo menos personas empleadas en este sector fue a finales del segundo trimestre de 2011.
¿Dónde estará la industria automotriz alemana dentro de diez años?
Schwope da por hecho que los tres grandes grupos automovilísticos germanos (Volkswagen, Mercedes-Benz y BMW) seguirán existiendo y harán todo lo posible por mantener su independencia.
Sin embargo, el dominio de los alemanes irá disminuyendo. Con el cambio a los coches eléctricos, los motores de combustión dejarán de ser una ventaja competitiva.
"Se producirá un fuerte cambio hacia la movilidad eléctrica", sostiene Schwope, quien subraya que la característica distintiva ya no será el motor, sino la fabricación de baterías. Según el experto, cualquiera puede fabricar motores eléctricos, pero el arte está en poder fabricar baterías potentes con mucha energía.
"Es probable que Alemania mantenga su papel como mercado líder en desarrollo, industrialización, producción premium e integración de sistemas complejos, mientras que la producción estandarizada en serie seguirá distribuyéndose a nivel internacional", prevé Stefan Reindl, director del Instituto de Economía Automovilística de Geislingen, en el sur del país.
Reindl señala que "la industria automovilística alemana no está al borde del abismo, sino ante una renegociación de su papel internacional".
Su viabilidad futura dependerá, según su opinión, de si logra combinar la profundidad tecnológica, la calidad industrial y la competitividad internacional en un mundo en el que la velocidad, el software y las condiciones geopolíticas desempeñan un papel más importante que nunca.
No obstante, el experto sigue viendo la fortaleza de Alemania en el ámbito del desarrollo.